
Tal vez el título los alarme un poco, pero calma.
Trataré de comentarles a lo largo del post el motivo del título y me feeling acerca del futuro de Internet.
Haciendo un poco de historia:
1969: Se transmite el primer mensaje a través de ARPANET, la primera red de computadoras, creada por el departamento de defensa de Estados Unidos.
1974: Un grupo de cientificos, entre los que está el actual VP de Google, Vinton Cerf, publica su protocolo de comunicación que permite la transmisión de datos, el TCP/IP.
1983: Las máquinas vinculadas a ARPANET comienzan a usar el protocolo TCP/IP.
1985: Se lanza Windows 1.0. Este sistema operativo fue uno de los primeros en utilizar el sistema de ventanas, lo que popularizó la computación.
1991: Timb Berners Lee da a conocer la World Wide Web. Internet comienza a parecerse a lo que hoy denominamos Web 1.0, dónde los contenidos son creados por las empresas (sin intervención de los usuarios o prosumidores)
1993: Aparece Mosaic, el primer navegador de Internet y luego Netscape que empieza a brindar una interfaz más amigable para la navegación web.
1995: Nacen los gigantes de la web eBay.com & Amazon.com
1998: Se crea una agencia internacional de dominios, con lo cual se comienzan a estandarizar las direcciones de Internet.
1998: Nacen las conexiones de banda ancha.
2000. Internet se masifica y llega a más de 200 millones de usuarios.
2003: El acceso a Internet se extiende en Argentina.
2007: Se masifican las redes sociales, los blogs y otras herramientas colaborativas y comunitarias, dando lugar a la Web 2.0
2010: Nace la Web 3.0 en dónde Internet reconocerá el lenguaje coloquial de los seres humanos
Ahora bien. Por qué es necesario que Internet empiece a entender lenguaje coloquial? Por qué es necesario que Internet evolucione? No se supone que está bien como está?
¡La respuesta es no!
Internet ha crecido a un ritmo tan estrepitoso en estos últimos años (gracias a los contenidos generados por las masas de usuarios) que está tendiendo a una gran saturación.
Desde búsquedas que arrojan cientos de miles de resultados, decenas de páginas web que ofrecen exactamente los mismos contenidos, productos y servicios hasta enlaces patrocinados “paginados”, todo denota una gran saturación.
Antes, cuando uno ingresaba una palabra clave en Google, aparecían dos o tres “Enlaces patrocinados” en la parte superior, luego empezaron a aparecer a la derecha unos 10 resultados más y ahora aparecen páginas y páginas llenas de “Enlaces patrocinados”
Chris Anderson definió muy bien las ventajas de las “largas colas” en su libro “La economía Long Tail”, lo que creo que omitió fue que, del mismo modo en que los usuarios tienen la posibilidad de generar sus propios contenidos, también eso puede generar una larga cola lo “suficientemente larga” como para saturar de contenidos el ciberespacio.
También se ve en las páginas de subastas, en dónde encontramos exactamente el mismo artículo repetido hasta el cansancio y así podemos encontrar el mismo reproductor de MP4, ofrecido por decenas o cientos de vendedores que se disputan a los clientes por una única variable (precio).
En lo personal, estoy suscripto mediante RSS sólo a 6 blogs y no me alcanza un día entero para leer todos los contenidos generados por los usuarios. Esos 6 blogs sólo abarcan las temáticas de Management/Negocios y Tecnología. Imaginen qué ocurriría si abrimos más el abanico de rubros? Estaría 24 horas leyendo y no podría terminar.
La Web 3.0 entonces no será una tendencia sino una “etapa” indispensable de la web mediante la cual los contenidos puedan transformarse en un flujo ordenado de conocimientos. De modo que cuando ingresemos en WolframAlpha o Bing: “¿Cuál es la temperatura en Mar del Plata ahora?” no nos aparezcan decenas, cientos o miles de resultados sino solo lo que realmente nos importa. 5°C.
Nota: Parte de la línea cronológica fue extraída casi textualmente de un artículo de Diario Clarín, publicado el Día de Internet (17 de Mayo de 2009). “Llega la Web 3.0: La Internet que viene cambiará aún más la vida de la gente”. Autor: Leo González Perez.